Los dos terremotos de Venezuela

Los dos terremotos de Venezuela

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Los dos terremotos de Venezuela

        

La tragedia podía suceder en cualquier momento. O tener que esperar 50, cien o mil años más sin que se diera.

El motivo de tales desastres está relacionado con la posición de las Placas Tectónicas y el movimiento de las mismas sobre el manto, más fluido, del planeta.

El Norte de Venezuela está en la unión de dos Placas Tectónicas: La Placa del Caribe, muy pequeña – en rosa en la figura que sigue – y la Placa Sudamericana, de la que Venezuela forma parte – que aparece en color gris violeta.

La Placa Sudamericana finaliza por el Este con la Sima del Pacífico, el fondo del Océano Pacífico, a media distancia con Europa y África por un lado y América por otro. Ese gran tamaño la da una gran estabilidad, Y hace que las placas menores que ella sufran subducción, se metan por debajo de ella, bajo el agua.

Tanto la Placa Sudamericana como la Placa Norteamericana derivan lentamente hacia el Oeste. Ello es la causa de la formación de las Montañas Rocosas y los Andes, cordilleras que se forman en su frente Oeste, a lo largo del frente de colisión con las demás placas.

La Placa de Nazca – en verde en la figura – soporta el empuje de la Placa Sudamericana y sufre subducción bajo ella. Tanto ella como la Placa de Cocos son empujadas y subducidas por la potente Placa Sudamericana.

En las zonas en trazo negro, donde las Placas colisionan, se generan fuertes tensiones a nivel planetario. En un momento dado, esas tensiones gigantescas hacen ceder a la zona más débil y más cargada de tensión. Y se produce una destrucción de parte de esa zona en el interior de la Tierra. Ese hundimiento de alguna enorme caverna, a kilómetros de profundidad, el epicentro, produce en la superficie un terremoto. De tanta mayor magnitud – 1 al 10 de la escala Richter – cuanto mayor sea la caverna que se hunda.

Placas tectónicas en América del Sur

Si hay dos terremotos, como en esta ocasión, es porque se hundieron sucesivamente dos grandes cavernas. Y si el nivel del agua de mar bajó, es porque las cavernas estaban no lejos del mar y su hundimiento se conectó con el mar, que llenó el volumen de aire desaparecido.

Un destino similar parece quedar reservado para la capital del antiguo Imperio Sirio, Antioquía sobre el río Orontes. Esta ciudad, fundada por Seleúco I Nikator (el Vencedor), general de Alejandro Magno. Fue sucesivamente ampliada por los monarcas posteriores. A pesar de su esplendor no pudo librarse de una serie de terremotos, causados por estar la ciudad en la conjunción de tres fallas geológicas. Entre el año 115 y 634 se conocen al menos seis terremotos que casi destruyeron la ciudad.

En el mapa siguiente, Anatolia es el viejo nombre de Turquía. Al Sur se sitúa lo que entonces se llamaba Arabia, y hoy es Siria.  Al Norte de ambas está el extremo Sur de la inmensa Placa de Eurasia (Europa y Asia). Esta Placa – inamovible, podríamos decir, empuja hacia la izquierda y hacia abajo la placa de Anatolia. Que resulta comprimida además por las Placas de Arabia y de Nubia (África).

            Todas estas presiones, junto con la falla que aprovechó el río Orontes para pasar por ella su cauce, crean el escenario para una serie continua de terremotos que destruyeron varias veces la ciudad. Ciudad importante que los monarcas se empeñaban en reconstruir. Mapa reducido de la zona de Antakía (Antioquía). Se indican los milímetros al año de desplazamiento de las respectivas Placas Tectónicas: 5 mm/año la Placa del Sinaí. 15 mm/año la Placa de Arabia. Y 21 mm/año la Placa de Anatolia.

            Estos pequeños desplazamientos son suficientes para generar tales tensiones que el terreno no puede soportar sin estremecerse cada cierto tiempo. Causando los nefastos terremotos, que tantas vidas, desconocedoras de su destino, se llevan.

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Los dos terremotos de Venezuela

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