Algo monstruoso que hay que saber

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……….  Ha habido un tema que me ha mantenido en la duda todo este tiempo, desde mediados del año pasado. Y eso ya es mucho tiempo: Las razones últimas de quienes todo apunta que promueven esta locura.

………. ¿Realmente pueden haberse propuesto los tales acabar con el 90% del género humano? Está escrito en alguna parte, y en granito, que es el 93%, en realidad. ¿En qué mentes puede caber semejante barbaridad, tamaño dislate? ¿Qué clase de individuos pueden estar tramando ese crimen?

………. Por más que hacía para ponerme en el interior de sus cerebros, no lograba diseñar una idea que justificase tal atrocidad. Ni el orgullo, ni la ambición, ni el complejo de superioridad, podían ser base suficiente para semejante despropósito.

………. Y el otro día, hace menos de una semana, un amigo me envió un vídeo de Josep Pamiés, persona que conozco de referencias, y Emilio Carrillo, Economista. Éste es el vídeo, minutos 30 a 34:

https://odysee.com/@DULCEREVOLUCION:2/LiveManoAMano_JPEC_FinGeneracionHumana:a?r=3uM5ydUAFhbRR4SFZTYLV2cJckPJx1H1

………. Y algo que dijo el Economista despejó mi incógnita. Dijo que los organizadores de esto no quieren que la plebe, nosotros, los de abajo, tengamos ninguna creencia espiritual.

………. Pero ellos sí que tienen sus creencias, su espiritualidad, si bien una muy particular. Y dijo que adoraban a dioses sumerios y caldeos. Miré en la red y vi una diosa sumeria que encajaba muy bien con lo que yo sabía y me repelía, que hacía sacrificios de niños pequeños. 

………. Había visto un vídeo de un agente de cambio y bolsa, que había trabajado para ellos durante años y que, para intimar más, le ofrecieron que se integrase en el núcleo más cerrado de la Organización. Para ello debía asistir a una ceremonia y en ella sacrificar un bebé.

………. El corredor se negó, y se desligó del grupo, con compromiso de discreción absoluta. El hombre traslucía sinceridad en su relato. Por eso le di credibilidad. De hecho, confirmaba informaciones anteriores, ligadas a personas muy conocida de América. 

………. Y buscando divinidades sumerias y caldeas, me encontré con la diosa Lamashtu. Dice de ella Wikipedia:

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Algo monstruoso que hay que saber

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………. «Lamashtu (Lamaštu) o Labartu (nombre acadio), llamada también Dimme (en la mitología sumeria), era un demonio femenino en la mitología de los pueblos mesopotámicos. Era un demonio sumamente maligno, y por tanto muy temido.»

………. «Se alimentaba de niños lactantes, a los que raptaba mientras dormían sus madres para comerse su carne y beberse su sangre. También era responsable de los abortos, que provocaba tocando siete veces el vientre de la madre gestante, y de la muerte de los niños en la cuna. También eran sus potenciales víctimas las madres y, ocasionalmente, hombres adultos a los que devoraba.»

………. «Era hija del dios An, y muy poderosa también por derecho propio. El único ser capaz de actuar contra ella era Pazuzu, su consorte. Por ello, para evitar su ataque, en los niños recién nacidos y en sus madres se colocaban amuletos con la imagen de Pazuzu.»

[Fuente:https://es.wikipedia.org/wiki/Lamashtu]

………. Con esto se me cerró el círculo. Seres con mentalidad como para venerar a tal «divinidad» mesopotámica, sí podían planear cualquier cosa atroz. Y seres que viven mentalmente en la vieja Sumeria sí pueden tener como objetivo destruir a los que son extraños a ellos. Y sacrificar a quien haga falta para atraerse el favor de sus dioses.

………. Es la aceptación del «sacrificio vicario», del que hemos hablado hace poco. Mentalidad oscura, retrógrada, salvaje, criminal, que no tiene conciencia siquiera de que eso esté mal.

………. No son como nosotros, los ciudadanos del siglo XX o XXI. Se han quedado anclados en Sumeria, en el siglo XXX antes del cambio de era. Y sienten un absoluto y total desprecio por las vidas de los inferiores. Para ellos son cucarachas, ratas, una plaga. Y las plagas … hay que extirparlas. Es un deber destruirlas. Con absoluta frialdad, como se aplasta una avispa, defendiéndose uno mismo. 

………. De manera, amigo lector, que ahora comprendo su mentalidad. Son capaces de cualquier cosa, porque no viven en este mundo. Viven en Sumeria, adoran a los dioses sumerios, y han elegido a los más … perversos, a los que se les asemejan. Con los que se sienten afines, a los que les agrada adorar. Y ofrecerles sacrificios para implorar su beneplácito, su ayuda.

………. De forma que estamos viviendo una guerra que podríamos llamarla entre el Bien y el Mal, aunque no me guste emplear esos términos. Y lo que le espera a la Humanidad si consiguen sus objetivos …

………. Me río yo de la democracia, de la libertad, de los derechos humanos, del libre albedrío … Me río de todos los valores de Occidente y de la Humanidad.

……….  ¡Claro que son capaces de destrozar todos los valores de le civilización! Los 50 siglos que llevamos de adelanto sobre los adoradores de la divinidad femenina Lamashtu de la antigua Sumeria.

………. Bajo estos adoradores toda la Ciencia, el Arte, todos los logros de la Humanidad quedarán en nada, se les pegará fuego. Insensibilidad, absoluto desprecio hacia todo lo que no sea lo suyo.

……….  Ésta es la mentalidad que pretende regir el planeta. Si, conociendo cómo son, se lo permitimos … nos tendremos bien merecido el final que nos espera.  

………. En una investigación si un indicio apunta en cierta dirección, no es suficiente. Un indicio no es una prueba. Si lo hacen dos, tampoco es suficiente. Pero si varios indicios, procedentes de fuentes independientes, apuntan en la misma dirección, puede afirmarse que en esa dirección está la solución del enigma.

………. Y este es nuestro caso. Incluso otros investigadores independientes vacilan a la hora de concretar los actos de los criminales. Nosotros, aquí, damos por resuelta la duda, el enigma. Ya sabemos ahora por qué son capaces de promover las barbaridades que promueven.

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Algo monstruoso que hay que saber  Algo monstruoso que hay que saber 

Algo monstruoso que hay que saber Algo monstruoso que hay que saber 

Algo monstruoso que hay que saber Algo monstruoso que hay que saber 

Algo monstruoso que hay que saber  Algo monstruoso que hay que saber