El gran error persa en Maratón

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……….   Pero pasan los días y nada sucede. De modo que los generales persas deciden pasar a la acción. Y toman una decisión equivocada: Dividen el ejército. Datis, con la caballería, embarca sigilosamente de noche, esperando dirigirse a Atenas, sitiarla y que las puertas de la ciudad se les abran. Si no sucede así, pueden atacar a los griegos por la espalda, pues estarían los griegos entre dos fuegos. Saben que con la división corren un riesgo, y por eso lo hacen de noche y procurando que la maniobra pase desapercibida. El campamento griego está al otro lado de la colina y desde él no se domina la playa.

……….  Pero si los persas cuentan con la ayuda de un traidor, Hipías, los atenienses no van a ser menos: Varios soldados dorios, que militaban en el ejército persa, al conocer el embarque de la caballería, abandonan al Gran Rey, se pasan al bando heleno y cuentan apresuradamente a sus estrategas que los persas se han quedado sin caballería y que pretenden sitiar y tomar Atenas. Antes estas noticias, los generales atenienses, con Milcíades, político principal del momento, deciden atacar a la infantería persa de inmediato. Si logran una victoria rápida todavía pueden regresar a Atenas, antes de que los persas la sitien formalmente, y avisar para que la ciudad en modo alguno se rinda ante los persas.

……….   Al ejército ateniense lo manda su estratego, Calímaco, que morirá en la batalla. Las falanges de hoplitas formaban normalmente un rectángulo de 8 filas de fondo y avanzaban en formación hasta el contacto con el enemigo, esforzándose en mantener esa formación durante toda la batalla, en la que los hombres de las filas primeras se esforzaban en herir con su lanza al enemigo más cercano. La formación en bloques de guerreros codo con codo tenía la virtud de que las bajas eran muy inferiores que en una lucha cuerpo a cuerpo. Los griegos eran muy conscientes de que eran un pueblo corto en número y llegaron a amoldar su forma de conducir la guerra a la política de minimizar las bajas. La falange actuaba como un solo hombre y avanzaba o retrocedía sin perder su formación.

……….   En caso de lucha entre dos ciudades, la lucha de formación contra formación continuaba hasta que la que había perdido más hoplitas terminaba por romperse y debía huir, pues la otra se hacía dueña del terreno, ya que individualmente no era posible luchar contra una formación en falange. La ciudad perdedora perdía el acceso a su terreno de cultivo y debía proponer la paz con condiciones ventajosas para los vencedores. Con las bajas habidas, otro enfrentamiento de falanges estaba condenado a un nuevo y más trágico fracaso.

……….   En tales condiciones bélicas, el escudo (hoplon) formaba parte principal del arma del hoplita. Perder el escudo en la batalla era considerado un delito, penado con la muerte, porque quedaba desprotegido el que lo llevaba y el compañero de la izquierda. No tenía la misma gravedad perder la lanza o la espada. Recordemos visualmente cómo se luchaba entre helenos. Nos lo indica una copa famosa, la copa Chigi.

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Batalla entre falanges helenas

El gran error persa en Maratón

(Fuente: El mundo de los antiguos griegos. J.Camp. E Fisher. Blume Edicioners, 2.002)


La batalla de Maratón

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El gran error persa en Maratón