Diseccionando el mundo médico

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Diseccionando el mundo médico

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El Complejo Médico-Farmacéutico: Delincuencia organizada contra la Salud: La mafia de bata blanca.  Diseccionando el mundo médico

Diseccionando el mundo médico

          Peter Breggin es Psiquiatra en Ithaca (Nueva York) y autor de numerosos “papers” científicos. Hace algunos años escribió un artículo titulado Los científicos como mentirosos: Del «calentamiento global» a la Psiquiatría biológica, donde evidenciaba las miserias de una profesión, la médica,  denunciando tanto a sus colegas de gremio como al propio sistema de evaluación científica. En definitiva, desmontaba, de alguna manera, los fundamentos y protocolos sobre los que se basa la Medicina moderna, contaminados por los intereses de esos grandes grupos de presión económicos que representan las Farmacéuticas.

 

          Se ha hablado siempre de esas Corporaciones del Medicamento como Entidades corruptas y mafiosas. Pero la mesa de operaciones cojeaba si no se colocaba la otra pata del engranaje, que se encarga de ajustar, oportunamente, Breggi. Al que no le duelen prendas, ni defensa corporativa alguna, para señalar con el dedo acusador las faltas de sus colegas a la hora de recibir sobornos de la Industria de las drogas legales.

 

          Empieza Breggin desmitificando y desfalsificando, con una buena andanada, la profesión a la que pertenece: «Como Científico e Investigador he estado enfrentándome a la Comunidad de Ciencia durante décadas en mi campo de la Psiquiatría. Algunos de los mentirosos más grandes de la Ciencia son Profesores líderes de opinión que son citados habitualmente como Expertos Científicos. Pero usted sólo tiene que entrar en su perfil público y encontrará un Representante de una Compañía Farmacéutica en su interior.

 

          Muchos de estos «investigadores», continua Breggin, que ponen sus nombres en los “papers” científicos, en realidad están escritos por los Departamentos de Relaciones Públicas de las Compañías Farmacéuticas. A esto se le suele llamar «escritura fantasma.»

 

La corrupción, esa gran aliada de la Ciencia médico-farmacéutica, alcanza, de este modo, cotas de verdadera desvergüenza y escándalo. Lo anuncia Breggin con un ejemplo: Varios de los Profesores Universitarios de Psiquiatría más respetados de Estados Unidos resultaron ser, en secreto y en gran medida, responsables de la toma de decisiones de las Compañías Farmacéuticas. Sólo uno de ellos fue despedido, pero rápidamente se hizo cargo de otro Departamento Universitario de Psiquiatría.

 

          Pero ¿es cierto que toda la Ciencia está completamente corrupta?, se pregunta Breggin, para afirmar a continuación: En el campo que mejor conozco, la Psiquiatría biológica, casi toda ella vende humo y está financiada por la Industria Farmacéutica. La Ciencia Psiquiátrica sirve a las Compañías Farmacéuticas. Éstas, a su vez, son la sombra de los Profesionales de la Salud y ciertas Instituciones. Tales como el NIH, NIMH, la AMA, la Asociación Americana de Psiquiatría y las principales Universidades.

 

He descrito esta estructura de poder como el complejo psicofarmacéutico. El libro de Breggin nos muestra cómo ese Complejo es una completa burla a la adulterada y prostituída Ciencia Médica. En «La locura de los Medicamentos» (2.008) que uy claro. Supone una premonición del lapidario libro de Peter Gotzsche (Director Médico de Cochrane), «Medicamentos que matan y Crimen organizado». «Simplemente, dice Breggin, ya no se puede confiar en los llamados “expertos” de bata blanca. A menos que sirvan a sus amos (de la Farmafia), sus investigaciones no serán publicadas

 

          Y … a vueltas con esa verdad “científica”, de la que suelen hacer gala dogmáticamente y utilizar como parapeto ideológico tanto pseudoescépticos (los modernos cruzados de la fe cientificista) como la propia Comunidad Médica oficialista, es decir, la tan cacareada medicina basada en la evidencia y su metodología probatoria de los “pares”, Breggin señala, de forma convincente, que «La revisión por pares no proporciona ninguna protección en absoluto de este monopolio de la Ciencia. De hecho, es cómplice de ella.

 

          Se supone que los artículos revisados ​​por pares son juzgados “ciegamente” por evaluadores, sin saber quien los escribió. Pero conocer el nombre del autor no importa tanto, porque es el contenido lo que se quiere censurar. Hace muchos años, un revisor “cegado” (nunca mejor dicho) rechazó uno de mis artículos, porque había incluido un ensayo científico firmado con mi nombre real, Peter Breggin, en mi bibliografía.

 

          La revisión por pares, prosigue Breggin, se convierte en un sistema cerrado, constituído por una red clientelar (de «amiguetes») que excluye sistemáticamente a todos los Científicos que persiguen la objetividad y honestidad. En su lugar, da servicio a una estructura de poder particular, en la que está incardinada la propia revista que publica los resultados.

 

          Un ejemplo de todo esto es lo que Breggin alude a continuación: Los correos electrónicos que fueron hackeados a los científicos del «calentamiento global» mostraron una total ausencia de investigación crítica en sus revistas, atacando, a su vez, a revistas alternativas. Lo mismo sucede en la Psiquiatría y, probablemente, en todo el mundo médico donde grandes sumas de dinero están en juego.

 

          Abordar esta cuestión comporta un hecho. Como dice Breggin (y han confirmado otros jerifaltes de la Ciencia, como Richard Horton o Marcia Angell, Editor y ex Editora, respectivamente, de la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine). «No hay una solución fácil. Tenemos – continua Breggin – que ser mucho más escépticos acerca de los estudios científicos y sus dictámenes. Los cuales sirven a grupos de interés poderosos. Así como a las Agendas políticas que les sustentan.

 

          Debemos hacer esto incluso cuando el artículo parezca apoyar nuestros propios intereses económicos o ideas políticas. Yo mismo me atreví a mirar con escepticismo en la literatura científica en mi propio campo. En última instancia, la conclusión a la que llegué es que, a pesar de que colisionaba con mis intereses profesionales y económicos, tuve que enfrentarme a la verdad y revelar que la Ciencia era errónea en la Psiquiatría.

 

          El americano pone el dedo en la llaga del siguiente modo: «Cuando se publican y se citan en los medios de comunicación frases del tipo «los últimos Estudios…», siempre debemos preguntarnos «¿A quién sirven esos Estudios?» Si refuerzan a los enormes intereses financieros y políticos hay que tratar esos Informes con total escepticismo. Como a menudo me he encontrado en mi campo, incluso datos subyacentes a esos Estudios pueden ser falsificados.

 

          Finalmente, Breggin, acaba sentenciando de forma categórica que «El ponerse una bata blanca, sobre todo cuando sus bolsillos están llenos de dinero, no hace a un Científico fiable. Galileo lo dijo muy bien: «En cuestiones de Ciencia la autoridad de un millar de personas vale menos que el humilde razonamiento de un solo individuo.» Confíe en su propio sentido común y busque opiniones disidentes.

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Comentario de esta Casa.
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          Esto no es nada nuevo para nosotros, acostumbrados a que los Médicos no digan ni una palabra sobre ciertas medidas atroces y bárbaras que se han tomado en el planeta en los años últimos. Sólo haremos una salvedad respecto a los Científicos en general. Hemos encontrado Científicos que desde el primier momento han dado razones convincentes para defender la Ciencia, las realidades científicas. Oponiéndose a la mayoría de ellso que se alineaban con lo oficial.
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          Tal vez haya que tener cierta formación científica, cierta cultura. Tal vez no. Tal vez sólo haga falta sentido común. Para saber con certeza quién dice la verdad y quién es un mentiroso compulsivo y sobornado. Hay algunos lugares de referencia negativa que pueden ayudar a quien lo necesite. Y asi, detectar a quienes mantienen la misma postura que los siguientes:
La OMS, el Foro Económico Mundial, la ONU, el Puertas, el Soriasis, la John Hopkins University, los CDC, los Reguladores de todo tipo, etc. Si coinciden con este enjambre de cínicos, son corruptos.

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