Detalles sobre la rampa de acceso

.Detalles sobre la rampa de acceso

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Estimado Fernando: 

                                Mi nombre es M.R, argentino, he estado leyendo su página, viendo sus vídeos, escuchando sus Talleres, leído muchísimos de sus debates en Foros y considerándolo siempre claro, certero y bienintencionado en todas sus explicaciones. Con la poco común virtud de priorizar la claridad por encima de ser mal visto, habiendo comenzado a hacerlo desde que vi su vídeo sobre la génesis del Cristianismo en la Caja de Pandora a fines de 2.016.

En ese momento me llamó la atención no solo lo coherente de las pruebas sobre la falsedad del Nuevo Testamento, sino el que a pesar de que por lógica debería ser muy fácil demostrar estadísticamente la intencionalidad de las firmas y aún más de las estructuras, me pareció que usted no tenía en cuenta esta posibilidad, y siendo yo Programador de computadoras (además de Psicólogo) pensé que no me sería complejo crear un procesador de texto que calculara la probabilidad de que cada firma existiera o de que dos Evangelios compartieran estructuras, lo que según sus explicaciones, debía dar un resultado contundente, incluso con solo un ejemplo.

Por otro lado me sonó extraño que ninguno de los poseedores particulares de papiros estuviera interesado en demostrar la falsedad del Cristianismo (porque creo lógico que sería más valioso el papiro que demuestre que hubo una falsificación que uno de los tantos que supuestamente pruebe la historicidad), por lo que me puse a ver si podía tener respuesta a estas preguntas en su libro “Año 303”.

Y a la par que fui leyéndolo y viendo como eran esas firmas, fui intentando el camino propuesto en sofiaoriginals, teniendo yo una historia previa de “buscador”, de haber elegido estudiar psicología con el espíritu básico de aportar a la Ciencia comprensión sobre la psicología humana. Quizás como todo profesional de la Salud o Licenciado en una Carrera Humanística. Además de haber tenido hasta hace casi quince años una época de contactillos involuntarios, seguida por un gran Contacto que cambió mi forma de experimentar la vida, haciéndome cumplir las siete Reglas sin siquiera proponérmelo.

Pero a pesar de eso, nunca dejé de buscar mejorar mis herramientas terapéuticas, de buscar una manera universal de curar y de ayudar a desarrollar las Capacidades Superiores, lo que se suele llamar “Camino”, y siendo yo del tipo de “buscador” mental.

Y si bien después de un tiempo dejé de seguir el Camino propuesto en sofiaoriginals (no así mi sugerencia de probar estadísticamente la verosimilitud de sus hipótesis), creo haber encontrado en su página y en sus vídeos de youtube muchas respuestas a preguntas concretas que no me había hecho, pero que todo “buscador” necesita tener lo mejor respondidas posible (por lo que le estoy inmensamente agradecido).

Y a la vez con varias observaciones que quisiera hacerle al respecto: La primera y más importante es contarle sobre el trabajo de un tal Michael Hoffman, autor de lo que él llama ‘La Teoría Enteógena de la religión’, que creo bastante complementaria a lo que pensaría como la suya. Pero como sé que usted no tiene tiempo de leer cosas nuevas, intentaré describirle lo mejor posible esta teoría. Esperando le llame la atención lo suficiente como para que le interese leerla con mayor profundidad desde la fuente original, www.egodeath.com.

Con esta teoría el autor cree dejar respondidas algunas cuestiones que usted trata habitualmente,  especialmente a las más subjetivas sobre las que le he escuchado hablar, como:

¿Por y para qué existen las religiones?

¿Cuál es el sentido de la vida humana y de la existencia?

¿Cómo se adquiere Sabiduría?

¿Gracias a qué y por culpa de quién es que tienen tanto en común y tanto divergente el Conocimiento profundo de las religiones, el de los profetas y el de los místicos iluminados?

Y referido a esto, ¿cuál es la explicación psicológica de lo que le pasa a todo aquel que llega a ver lo que todos ellos vieron o vivieron, lo que usted llama “ver el monumento”?

Especialmente, a todo lo relacionado con la subida de la rampa.

Intentaré mostrarle las respuestas a las que entiendo llega el Autor, pero antes le haré una aclaración sobre tres definiciones que, al igual que Hoffman, considero que en las diferenciaciones elementales de los conceptos es donde más se empantana la posibilidad de poner el Conocimiento en común. Por lo que más que definiciones, estas son listas de sinónimos que aluden a tres conceptos centrales, estado visionario, muerte del ego y neurosis:

Estado visionario es una experiencia sutil, metafísica o contacto con minúscula, contactillo, gracia gratuita católica, o una experiencia mística, un trance extático, un contacto con alguna Capacidad Superior  que no altera la modalidad de pensamiento, ni de acción, pero siendo clara su percepción.

Egodeath se refiere a la implantación súbita de la Mente Superior, a la gracia santificante o clarificante, a “ver el monumento” y saberlo, al llegar a la Meseta en forma brusca, el que se nos aparezca una autopista donde a lo sumo habría un sendero de cabras, esencialmente alcanzar el nivel 4 sin haber necesariamente desarrollado las Capacidades Superiores, o un Contacto sutil pero impactante que nos saque de la neurosis de una vez y para siempre.

Neurosis es estar decapitado, el que el pasado influya sobre el presente, la locura de creerse el personaje, la de todos los que no subieron la rampa. Es ver como ‘enfermedad mental’ a las tonterías que fuimos adquiriendo al crecer, lo que se confunde habitualmente con estar sano, en la que el miedo vivido en el pasado se ve en el síntoma en el presente, personas con las que en algún punto de su discurso la lógica no sirve, lo que impide avanzar en el Camino (estando la cura a estos defectos en un punto en ese Camino)

Hago estas distinciones no solo porque veo que a Hoffman le permite ser claro el tomar casi como sinónimos todo lo que estuviera alrededor de estos tres términos. También porque veo en filosofía perenne que se habla muchas veces de lo mismo, pero usando lenguaje muy diferente; MH enfrenta este problema simplemente listando palabras equivalentes aquí http://www.egodeath.com/glossary.htm, y menciona al eterno problema del lenguaje al describir lo sutil así:

Why do the great thinkers about mystic theory and transcendent knowledge seem to delight in falling all the way back down to willful seeming inability to make the most trivial, elementary distinctions, reveling in getting lost in poetic confusion and then claiming that the confusion is outside of them?

Yendo a la teoría y lo que intenta probar, este señor Hoffman se dedicó a investigar el Cristianismo, su razón de existir, su relación con los ritos Eleusinos, y llegó a varias conclusiones, históricas sobre el cristianismo, e indirectamente filosóficas y psicológicas sobre las religiones en general.

Por el lado de la Historia, llega a conclusiones no muy diferentes de las suyas en “Año 303”. Dice que el fin del Cristianismo no era proporcionar bienestar o preparación para el Más Allá, sino legitimar el sistema político romano en el siglo IV, que el Nuevo Testamento fue una creación literaria enteramente ficticia con aportaciones de diversas fuentes, entre ellas egipcias, esenias y griegas, y que su contenido no debía ser tenido en cuenta mas que poéticamente, ya que no intentaba aportar conocimiento verdadero, sino a lo sumo aludir al que se obtendría, o para acompañar un ritual o una experiencia reveladora a la manera en que el himno a Demeter acompañaba la noche eleusina, un relato a tomar como metáfora, como de un héroe campbelliano, de la fertilidad, del zoroastrismo, de la trascendencia, etc. O la suma de un poco de todo esto. Nada literal, porque en la experiencia reveladora estaría todo Conocimiento, no en el himno, ni en el Nuevo Testamento, característica que Hoffman llama ‘cibernética’ (por el que es un mecanismo que deberíamos saber como activar para acceder a sus frutos, no pudiendo conseguirse de otra manera). Característica que según él está en el origen de todas las religiones, ya que todas habrían nacido alrededor de un Contacto inicial de este tipo, donde quien o quienes lo experimentaron intentaron se supiera de este atajo al nivel 4, que, cuando dejó de funcionar como atajo, empezó la religión (y entiendo que a lo largo del tiempo la noche del rito eleusino nunca dejó de generar la experiencia que intentaba hacer vivir, y por eso no degeneró en religión).

El que sea así (el que para que sea exitosa la experiencia haya algo que activar en un momento y no algo que cultivar o mejorar a lo largo del tiempo) también explicaría parte de un problema estructural que siempre me llamó la atención: El que no se mencionara la baja efectividad de estos afortunados experimentadores de la Divinidad sobre sus seguidores o sus mayores conocedores, en quienes mas efectivos deberían haber sido sus consejos y enseñanzas, por recibirlas en persona (ya que comúnmente la mayor parte del Conocimiento de una doctrina suele salir de un solo autor), ¿Cuántos budistas llegan al estado de Buda? ¿Cuántos católicos alcanzan la contemplación infusa? En todos los caminos por igual suelen ser pocos los que llegan al final, y según Hoffman, el problema empieza con lo que en la cita que mencioné llama ‘poetic confussion’, atribuyendo esto a que estas personas, místicos que, voluntariamente o no, dieron origen a religiones/caminos, usualmente no entienden completamente lo que los “despertó”, o no saben lo que vieron, o no saben lo que les hizo verlo, y cómo esa transformación los llenó de otro tipo de conocimiento. Eso los hace mezclar un ámbito sobre el que pueden decir mucho y con aplomo (el del reino de lo Uno, del Conocimiento universal y común) con uno en el que solo suponen y sobre un campo donde solo tienen a su propio caso exitoso como parámetro; viendo su efectividad. Deberíamos suponer que suponen mal (lo cual parece pasar desapercibido por tan común entre los buscadores).

Y este error estructural en las explicaciones sobre como subir la rampa (que es lo que ellos hicieron) queda evidenciado en que lo que sugieren para lograrlo suelen ser consejos para lograr Contactos, experimentar la Plenitud divina (lo que es a lo sumo solo una parte del Camino, casi al alcance de todos), o sugerencias que van en contra de la neurosis de cada uno (que apelan al entendimiento, porque desde su Mente Superior restan importancia a que el neurótico lucha contra una fuerza que a la larga siempre gana, que le impide usar la lógica correctamente, y dan consejos incumplibles con la perfección necesaria, sumado a que usualmente su propia historia se contradice con sus consejos (sugerencias que no fueron lo que los llevaron a ellos al éxito).

Esta idea me la dejó el haber leído ‘La Filosofía Perenne’ de Aldous Huxley (libro que es un intento de puesta en común del conocimiento profundo y espiritual de la historia escrita), a la impresión de que la única sugerencia común sobre como lograr esta experiencia es la de autoobservarse, ser pasivo, no cuestionador, lo que no deja de ser un consejo ambiguo y poco efectivo por si solo, pero muy común entre los diferentes místicos y sus consejos a través del tiempo.

Le ejemplificaré sobre este problema con casos muy gráficos que conozco bien: Uno es el de Sri Nisargadatta Maharaj, el más renombrado jnani Advaita después de Ramana Maharshi (si es que eso le dice algo), que dice en este diálogo registrado en una de las charlas diarias que daba a todo el que iba a su vivienda:

SNM: En la búsqueda espiritual la cadena de experimentos que uno tiene que hacer se llama Yoga.

Int: Hay tantos Yogas, ¿cuál elegir?

SNM: (…) Cada jnani sugerirá la vía de su propio logro como la que conoce más íntimamente.

Esto que cito da cuenta de dos cosas. Una, que este hindú sugiere que en los caminos se avanza experimentando,. La segunda, que si cada uno sugiere en función de sus propios experimentos personales, los consejos para avanzar en el Camino no convergerán nunca. Lo que me parece contra la lógica del Conocimiento de algo tan concreto.

Nisargadatta era un humilde vendedor de cigarrillos indio que se “autorrealizó” súbitamente (o sea, pasó a tener instaladas Capacidades Superiores de un momento a otro). Le bastó concentrarse en una sensación, un ejercicio de yoga (o, según su acepción, de un Yoga ajeno, hoy existe el NisargaYoga). Y tras esto dedicó el resto de su vida a hablar del entendimiento obtenido tras la experiencia (con palabras relativamente simples, dada su poca cultura) y a dar consejos para avanzar en el camino espiritual. Y sus indicaciones eran de estos dos tipos, o consejos que ayudan a lograr (solamente) el Contacto y lograr que otros alcanzaran su estado, cito:

Int: ¿Cómo debo liberarme de los conceptos?

SNM: Primero, usted debe llegar a saber lo que «usted es».

Int: ¿Puede usted sugerirme algunas técnicas?

SNM: Son el tantra, el mantra y el yantra. El tantra es una técnica, el mantra es una serie fija de palabras sagradas, y el yantra es una máquina para el progreso espiritual. Usted debe comprender y asimilar lo que expongo y recomiendo; entonces sea usted mismo y déjelo partir.

Solo hay sugerencias y explicaciones de este tipo, o exhortaciones a entender lo que el neurótico no puede llevar adelante solo por la explicación (lo que sus seguidores llamaron NisargaYoga consistía en mostrar las contradicciones en el discurso y hacer reflexionar. Una batalla que se hace interminable ante un neurótico, a perder por cansancio.)

Para ver el universo como es, usted debe ir más allá de la red. No es difícil hacerlo, pues la red está llena de agujeros.

Int: ¿Qué quiere usted decir por agujeros? ¿Y cómo encontrarlos?

SNM: Mire la red y sus muchas contradicciones(…). Vea su red como hecha de tales contradicciones y suprímalas — su mismo verlas harán que desaparezcan.

O sea, cuando entienda, obtendrá entendimiento, un consejo simple que no es simple entender.

Una de sus visitantes le cuestiona(a él, a los que dicen lo que él)

De nuevo estamos en el círculo vicioso —sin fe perfecta— no hay salvación, sin salvación —no hay fe perfecta, y por consiguiente no hay salvación. Se imponen condiciones que son irrealizables y entonces se nos culpa por no cumplirlas.

SNM: En el nivel de la consciencia —sí. En el estado supremo, no. Este estado es enteramente uno e indivisible, un bloque de realidad sólido y simple. El único modo de conocerlo es serlo. La mente no puede alcanzarlo. Para percibirlo, no se necesitan los sentidos; para conocerlo, no se necesita la mente.

Más pedidos aparentemente simples y beneficiosos pero cumplibles solo parcialmente para el “no lo suficientemente autorrealizado”, sin que quede claro de quien es la responsabilidad de que estas exhortaciones funcionen, alejando buscadores de la búsqueda.

Otro caso con estos vicios es el de Eckhart Tolle, alguien que tras el que quizás fue el primer Contacto de su vida, dio un giro de 180° a su existencia: Hasta la noche en que planeaba suicidarse había sido un depresivo grave. Pero esa noche tuvo un insight, hizo un clic mental, y algo aparentemente involuntario sucedió, que su depresión desapareció para siempre, e inmediatamente pasó a tener un entendimiento que lo llevó a escribir una guía para la iluminación, su famosísimo libro ‘El poder del ahora’, de donde extraigo este fractal de su método:

Parece casi imposible dejar de identificarse con la mente. Estamos todos inmersos en ella, ¿Cómo se puede enseñar a volar a un pez?

Aquí está la clave, termine con la ilusión del tiempo. El tiempo y la mente son inseparables. Separe el tiempo de la mente y esta se detendrá.

Parece diferente solo por la confusión poética que menciona Hoffman, porque es más del esfuércese en entender porque se que es entendible, o del conocimiento que solo parece útil si lo acompaña un contacto, que se logra conectándose con lo que Tolle llama ‘el cuerpo interior’ a través de la atención, un método aparentemente igual de efectivo que el practicar una virtud, ir de frente contra las fuerzas que comandaron la vida emocional hasta ese momento, hacer lo mismo esperando diferente resultado como si por recibir una explicación o justificación bastara para actuar con la areté perfecta necesaria; diferentes situaciones, métodos similares, con limitaciones similares, y con bajísima efectividad entre sus seguidores, sumado a la incoherencia de que ninguno de estos consejos son los que siguieron ellos para lograr la mente superior.

Si hubiera poco y nada en común entre los Yogas/Caminos, y si solo experimentos personales no universalizables nos hicieran avanzar (además de todos los otros requisitos más accesibles), no solo habría algo que no entendemos, sino que además debe haber algo que lleve a los “buscadores” más evolucionados o exitosos a no ser claros, ni de gran ayuda, reduciendo el Contacto a contacto, dando consejos que por sí solos nunca harán subir la rampa. O a explicar lo obtenido, que aunque simple, inasimilable e incumplible para quien no esté ya en el nivel 4 o quizás en una experiencia visionaria.

En lo mismo cae un tercer autor, en este caso muy diferente, Thaddeus Golas, que escribió ‘Manual de Iluminación para holgazanes’, un libro totalmente serio que busca lo mismo que los demás caminos, pero con métodos aparentemente opuestos a seguir las siete reglas de sofiaoriginals, el prólogo dice:

La flojera me impide creer que la iluminación requiera esfuerzo, disciplina, una dieta estricta, dejar de fumar y otras demostraciones de virtud, esta es quizás la peor herejía que podría plantear, pero debo ser sincero antes que reverente.

Un “Manual” que no deja de ser un conjunto de sugerencias aparentemente fáciles de cumplir, que difícilmente haya llevado a alguno a tal Iluminación, por esta misma falla estructural de ir contra la neurosis, y dar las habituales sugerencias en la línea de autoobservarse, amarse, conocerse, ser ético, relajarse, siempre paradojales (porque siempre lo que mejor nos haría seguirlas sería estar ya en la Meseta, el mismo círculo vicioso), no notando que se explican cosas imposibles de aprender sin una experiencia tras años de preparación, y dando consejos parciales o inexactos sobre cómo lograrla, siendo esto la norma a lo largo de la historia.

Y estos ejemplos que elijo son para hacer más notorio que la explicación completa de lo que no estarían viendo según Hoffman, quienes suben la rampa, que implante la mente superior o Gnosis, y sostiene que esto, lo que él llama egodeath y de tantas más maneras, simplemente es e implica pasar a saber que el paso del tiempo no es tal, sino que es una ilusión percibida dentro de un ordenamiento determinista. Y que el ver este trasfondo evidente desarma la neurosis al mostrar la verdadera naturaleza de la creación de pensamientos y de la voluntad, que todo humano que se cree sano supone que es otra cosa hasta ese momento, coincidiendo con lo que según Wikipedia se considera una postura ‘subitista’.

En este último debate no suelen haber definiciones claras, pero creo debería ser esencial para guiarnos a los “buscadores” en la experimentación: El de saber si la llegada al nivel cuatro es tanto mas común con una subida brusca de la rampa, o si por el contrario como sostienen los gradualistas, que los frutos de “ver el monumento” son igual de accesibles con una suma de contactillos homogéneos con los que también se avanza por el Camino, que sostienen que ambas posibilidades permiten llegar al final (el citado Ramana Maharshi sostenía que ambas eran posibles, pero que la de él fue de las súbitas).

Obviamente los casos que cité antes son claramente del primer tipo, para poder explicar esta teoría. Pero me parece tan importante esta respuesta porque nos daría indicaciones claras sobre cómo dar el paso evolutivo más inteligentemente, ya que los esfuerzos de la mayoría suelen ser intermitentes y contradictorios, lo que hace desperdiciar la mayor parte de la energía del “buscador” (todo esto está mejor explicado en http://www.egodeath.com/DeterminismEnlightenment.htm.

Por lo tanto para Hoffman el salto evolutivo, el avanzar en forma significativa por el camino elegido por cada uno para llegar a la misma meta es llegar al método más directo posible. Contaría más el aprender a experimentar Contactos y visiones que poner las energías en una vida empujando al monje en constante lucha contra su voluntad. Que a la larga siempre será en alguna medida imposibilitada por la neurosis de cada uno, que en el nivel 1 será enorme y en el 3 de un monje muy baja. Pero en ambos casos igual de efectiva, “enfermedad” (o autoengaño) difícilmente curable más que llegando a la Meta.

Lo que además hace perder de vista que parte del premio de acercarnos a nuestra Esencia divina o de avanzar en el Camino es obtenido en forma de sanidad o claridad mental, lo que parece sobrar a los que están en la Meseta. Y siendo el camino virtuoso reservado para los que pueden permitirse el esfuerzo casi inhumano de años (que incluso suelen referir experiencias tempranas que les hicieron avanzar la mitad más difícil del camino), se lo descarta por estadísticamente excluyente.

Esta explicación de la llegada a la meta hace entender este mecanismo y por que cada caso exitoso es complicado por la voluntad divulgadora que los lleva por los dos errores comunes (consejo teórico incumplible o práctico falible y que siempre falla), que sintácticamente niegan (entrampados por la Gramática).

Y esta equivocación termina siendo siempre contraproducente, alejando a la religión de la divinidad, complicando la tarea del buscador y alejando del camino a los que no tienen la estoicidad de los “buscadores” (que solo son unos pocos de los casi todos que tienen posibilidad de alcanzar la Plenitud divina, que por lógica debe de estar al alcance de la mano de todo ser humano aunque el nivel de evolución sea diferente); la voluntad puede afectar a un síntoma momentáneamente, pero solo por poco tiempo antes de que vuelva con mas fuerza que antes como un resorte(que en caso de este error, volverá con el mensaje de que la práctica fue mal hecha por no haber sido exitosa, especialmente si fue sugerida por alguien que claramente tuvo éxito, real o ficticio, aunque no haya sido con la práctica propuesta), y si ese síntoma comúnmente se confunde con ser sano, solo se podrá salir del círculo vicioso gratuitamente, incausadamente(y la parte no congruente de las sugerencias que nos dan los sabios puede deberse a que siempre hay gratuidad divina en todo Contacto húmedo transformador, en las experiencias místicas o reveladoras, que no es del todo merecido ni ganable por el buscador).

Y no es que el autor haya hecho una descripción de la experiencia exitosa, sino que clarificando la teoría ayuda a evitar errores comunes en la búsqueda. El resultante sería un método similar a lo que usted llama “método directo”, para el que no es tan definitorio estar pulido o tener automatizada la conexión con nuestra Esencia para que funcione tanto más efectivamente (que es la cuestión de fondo, y no algo del mundo de las ideas, porque la inmensa mayoría de los humanos no tienen su camino taponado por ser “mal bicho”, sino porque está distraída por urgencias mundanas, de diferentes superficialidad y gravedad, nunca dejando de ser aptos para algún Contacto transformador).

Además asegura Hoffman que la efectividad para facilitar estos estados con visiones profundas es tanto más alta con lo que llama enteógenos(el kykeon eleusino, el ayahuasca indígena, etc, lo que modifica enormemente la experiencia) que deben descartarse métodos que los excluyan, métodos que seguramente a diferencia de éstos no resuelven el problema de la falta de emociones adecuadas para la experiencia (el gran obstáculo para los buscadores mentales) ni de la voluntad (el de los neuróticos, que abandonan las búsquedas convencidos de su derrota). Esta postura desnuda que sus críticos no son buscadores estoicos sino que se aferran a definiciones ambiguas de haber visto el monumento para defender herramientas (como meditación, contemplación, etc) más que caminos con meta, algo común a los detractores de su ‘Año 303’.

Y si bien creo que esta teoría aporta descripciones muy útiles sobre lo que es el Contacto con la Divinidad y de sus frutos (de lo que los buscadores exitosos siempre nos transmiten poco), no nos dice nada del camino en si, de todo camino evolutivo, sobre que o por que se diseñó tal como es, de los motivos de los escalones evolutivos de cada tipo de ser, del actual “obstáculo mental” de los humanos, si es que es el mismo para todos los seres vivos con nuestra evolución, cuestiones subjetivas, como algunas preguntas de las mencionadas antes que la teoría del autor no tiene intención de responder, pero creo haber encontrado respuesta a estas cuestiones tras haber conocido la teoría de un segundo autor del que quiero contarle, Joseph Chilton Pearce, que escribió un libro llamado ‘La biología de la trascendencia’, de donde rescato para este fin la descripción del proceso de creación de la neurosis, la función del miedo y de su transmisión entre generaciones desde una explicación puramente biológica, y el como a su vez existe una naturaleza humana que siempre empuja en sentido contrario con la que entra en conflicto, dejándonos en el medio, con posibilidades de seguir evolucionando, con posibilidades de extinguirnos.

Tomando como válida esta explicación respondería las preguntas previas más difíciles por abstractas: ¿Cuál es el sentido de la vida humana?, ¿Hay un imperativo a seguir? En algo tan ambiguo quizás usted aceptaría como válida una respuesta como desarrollar o más bien conseguir las Capacidades Superiores, pero también podríamos decir que igual de válido sería fomentar su búsqueda, o divulgar su existencia.

Este punto tan subjetivo pone en el mismo lugar al monje de renuncia, a William Blake y a usted con la intención de su persona y de su página sofiaoriginals, todas tareas que acercan al humano a la Divinidad, a las Capacidades Superiores. Pero claramente diferentes en lo concreto (lo que evidencia que no pueden ser estas tres maneras correctas más que poéticamente. Hay una diferencia en lo real y en lo subjetivo, entre, por ejemplo, hacer que una persona alcance el nivel IV y que un millón de personas sepan del nivel IV).

Y el que el obstáculo evolutivo sea impuesto puramente por una biología buscando la supervivencia (por percibirse ésta en un medio hostil, y no con inteligencia ni intención detrás de ese obstáculo) y sumado a creernos el producto de la lucha contra ese obstáculo hace que lo reforcemos, generando violencia y posibilidades de desaparecer como raza.

JCP hace mención a libros que hablan de tribus todavía existentes que viven en completa armonía entre ellos y con el mundo natural, por decir, una sociedad que no evolucionó tanto como para crear “malos bichos” (donde tienen lenguaje pero algunas palabras no tendrían sentido), buscando el momento evolutivo de la socialización en que el miedo aparece, haciéndonos emocionalmente inmaduros y fáciles de engañar.

Pero para que usted tome por buenas las simples pero profundas implicancias de las definiciones de cultura o de la naturaleza biológica humana que da Chilton Pearce, además de enviarle su libro (sin edición en castellano, y con el que no estoy de acuerdo en mucho otro por caer en errores comunes), prefiero que las escuche de su boca y de la manera en que lo conocí yo, por lo que le estoy enviando el video de youtube que contenía un extracto sin imágenes de una entrevista donde lo escuché por primera vez, en la que describe estos conceptos durante los primeros 20 minutos. Lo que sigue de la entrevista aporta a la misma descripción, del que debe ser el siguiente paso evolutivo humano, hacer notar del obstáculo, desde donde nunca se lo tiene en cuenta, la filosofía y la ciencia, habilitando el mundo en que vivimos, de prácticamente ciega permisividad ante personas públicas que usan sin contrapeso una lógica inmadura y egoísta y a poder ser contradictorios e inseguros con nosotros mismos y con los demás, igual si se está en una religión fundamentalista o en la democracia más garantista. El resultado esperable en ambos casos son seres tímidos al encuentro con su fondo divino, miedosos y con poca estima de si.

Le estoy enviando en este link https://we.tl/t-PnqIvoXxvQ, además del material de Joseph Chilton Pearce, otros textos que forman parte de la explicación, espero le sea útil en algún sentido conocer de estos autores, y muy agradecido por su trabajo.

M.R.

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Estimado M.R.: 

                         Leí su largo comentario cuando lo envió. Lo he recordado cuando he vuelto a leerlo hoy. Pero me faltó el tiempo para responderle. Hoy lo he leído con más detenimiento y poniendo de diferente color las ideas que no estoy de acuerdo con sus dos mentores. Y, con más tranquilidad alrededor, respondo rápido.

Se dejan cosas, ambos, y Vd. con ellos, Matías. Cuando se extrañan de los pocos discípulos que tienen un Maestro. Creo recodar que Sócrates, un gran Maestro, quizás el más grande que ha existido, tuvo algo así como 4 o tal vez 6 discípulos que alcanzaron el Conocimiento: Fedón de Elis, Estilpón de Megara, Antístenes y dos o tres más, si los hubo. Hablo de memoria.

Es que se olvida que la Meta de entrar en la Meseta es algo asombroso, inaudito, algo que hace que toda la Eternidad vuelva sus ojos admirados hacia la Meseta y su nuevo paseante. Y que los requisitos para entrar allí requieren no sólo una vida de esfuerzo por seguir el Camino, sino fácilmente dos vidas.   

En la primera se tienen los primeros logros y se pone en marcha y se disfruta de la Capacidad Superior más cercana a la idiosincrasia del “buscador” estoico, perseverante. Si es “buscador”, de la Mente Superior. Si es “buscadora”, del Corazón Superior. Y tal vez del “Cuerpo Superior”. Ello conlleva una gran dosis de bondad y de cualidades positivas que acompañan esos logros. 

Y será en la segunda vez que vuelva por aquí abajo, en que tendrá experiencias de joven, sin saber muy bien qué son, ni a qué se deben o a qué comando interior responden, cuando entrará en contacto con alguien que le pueda dirigir, con un Hermano Mayor, porque ha tenido él también las experiencias completas. Y entonces vendrá la Plenitud del Conocimiento y el Contacto a voluntad.  

No puedo hablar de las subidas de la rampa en ascensor, súbitas, porque yo la tuve a cámara lenta, con una duración de dos años y medio. Y eso fue muy rápido comparativamente. Pero es que ya había tenido Contactos con el Fondo en mi vida anterior, porque se me daban de joven de manera espontánea, en contra de mi voluntad, a pesar de querer reprimirlos con todas mis fuerzas.

Ahora tal vez entienda lo que falla en esa afirmación que he leído de que “La posibilidad de alcanzar la Plenitud divina por lógica debe estar al alcance de la mano de todo ser humano, aunque el nivel de Evolución sea diferente.” De ninguna manera, Matías, de ninguna manera. El nivel de Evolución es lo que va a permitir que se alcance la Meseta y va a expulsar al aspirante de ella. No porque la Meseta sea cruel, exigente, exclusivista, sino porque no podrá entrar en ella, por ausencia de capacidad, por imposibilidad esencial, por falta de pulido, de similitud con la Plenitud divina. 

He subrayado la principal falla en esa frase. En este mundo sutil no es la Lógica la que rige, sino la afinidad, la afinidad con la Plenitud. Uno debe ser casi Esencia pura para acceder a la Meseta. Y cuando se llega a ese grado de purificación del interior, entonces el ascenso último resulta fácil. 

La segunda afirmación que no comparto es la que se refiere al “buscador” alternante, de quien dice, y acierta, que “no es que sea un mal bicho, sino que está distraído por urgencias mundanas, de diferentes superficialidad y gravedad, nunca dejando de ser apto para algún Contacto transformador”.

La búsqueda pendular, un mes sí y otro no, no es el mejor método de acceder a los frutos plenos de las Capacidades Superiores. Incluso diría que ese “buscador” alternante no ha desarrollado ninguna de las dos Capacidades Superiores de que hablamos. Cuando se consigue una de ellas, ya no se pierde. Es demasiado valiosa y su uso cotidiano es demasiado rico como para dejársela olvidad un mes y otro no en un armario ropero, metafóricamente hablando. 

Yo no creo que el Camino que se muestra en la Web sofiaoriginals, las Reglas, los Círculos, la puesta en marcha de una u otra Capacidad Superior sea de los consejos ambiguos y explicaciones vagas o teóricas que al Hermano Mayor no le sirvieron para llegar donde llegó. Ésas y ninguna más fueron mis armas. Si hubiera algo más, lo indicaría. Porque lo recuerdo todo perfectamente. En dos años y medio no se olvidan las cosas.

No sé lo que hacen otros, máxime si ese camino fulgurante me es desconocido. Sé bien cómo es el del “buscador” insistente. Claro que unido a un interior sumamente pulido, purificado, experimentado en estas lides en la ocasión anterior y habiendo disfrutado entonces al menos de una de esas Capacidades. Y eso se sabe por la herencia;  herencia que se adivina ya en la juventud, sin haber recibido lecciones de nadie. Un “buscador” así, que ha tenido experiencias fundantes en la vida anterior, está preparado para encontrar el Camino por sí solo, sin Maestro al lado. En cambio, para la primera vida, diría que hace falta un Hermano Mayor a mano, para que nos enseñe a dar los primeros pasos. 

Su mensaje es tan novedoso y profundo que, volviéndolo anónimo, me propongo colgarlo de “El Camino” de la Web. Porque puede ayudar y aclarar conceptos a más de un “buscador” estoico, como los llama. Y me sonrío cuando esto escribo.  

Con camino de vuelta cuando le parezca, un cordial y entrañable abrazo.

Fernando

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Fernando Conde Torréns

Estimado M.R.:

                       Ayer respondí a algunas de sus interrogantes, pero no a todas. Quedó pendiente el tema del ascenso rápido a la rampa y las recomendaciones ambiguas para alcanzar ese estado de mayor claridad, por parte de quien parece que ha llegado Arriba.

Ya comenté que mi ascenso por la rampa había tomado su tiempo, Poco, por la formación y la experiencia previas. Pero más de dos años.

Existe un elemento de confusión, tanto en quien tiene un ascenso súbito como en quien lo analiza, me refiero al Sr. Hoffman. Lo llaman “ascenso súbito” o “Iluminación súbita”, pero no es nada de eso.

Hay un fenómeno que se da en “buenas personas”. Que un buen día se ponen en las condiciones precisas para tener un “Contacto con el Fondo”. Y lo tienen. No saben qué les ha pasado. No saben qué han hecho. Sólo saben lo maravilloso de la experiencia.

Y algún poso les queda: Una mayor claridad, un asomarse a la Inmensidad del Ser, un contacto huidizo con la Plenitud divina. Pero no son capaces de repetirlo. Lo que significa que no pueden racionalizar lo que realmente hicieron. Y, por tanto, no lo pueden explicar adecuadamente para ser imitado por otros. Si pudieran explicarlo, lo repetirían ellos. 

La experiencia es tan impresionante, tan avasalladora, que se hacen la idea de que han alcanzado la Iluminación, el Conocimiento, el Saber. Y que lo pueden enseñar a otros que sean, como ellos, “buenas personas”. Pero no pueden.

No hablo de esto en teoría. En mi vida he tenido contacto con dos “buscadores” que siguieron el Camino paso a paso, que tuvieron constancia, que fueron estoicos, según su sintaxis. Y su destino final es o será la Meseta, la Plenitudo del Ser. 

Y he tenido asimismo contacto con dos “buenas personas” que tuvieron un “Contacto con el Fondo” aislado. Ambos me preguntaron qué había sido eso y, sobre todo, cómo poder repetirlo. La receta para tal caso es averiguar cuál fue la postura anímica el día que se dio el “Contacto”. Y ensayar. 

Pero, sólo con una ocasión de haberlo sentido, es difícil dar con la circunstancia clave, o el conjunto de circunstancias clave. Son diferentes para cada persona, porque tiene que ver con su pasado emocional, interno. Y ése es distinto de unos humanos a otros. 

Es como qué melodías nos emociona. La melodía para cada uno va ligado a su pasado, a la primera vez que la oyó, o a la última, a qué nos recuerda esa melodía, qué cuerda hace vibrar en nuestro ser. Y eso es personal, no transmisible. Las condiciones para el Contacto son algo parecido.

Si, sin proponérselo, se da otra vez, entonces ya es más fácil hallar las coincidencias y dar con la postura anímica llave. Lo difícil es tener esa segunda ocasión. 

Creo que esto explica lo que dice Hoffman, de que los ascendidos una sola vez no dan instrucciones concretas para que otros repitan su ascenso a la “inefable levedad del Ser”. 

Cuando leo las instrucciones, los libros escritos, por personas que se supone que “saben”, busco ávidamente instrucciones concretas, pasos, un método de acceso, algo que se vea que ellos han hecho para poderlo repetir el aspirante a Iluminado. Y no lo encuentro. De modo que coincido con Hoffman en la falta de concreción, en la ambigüedad, de forma que de ello no se puede obtener un método que sea infalible, si se sigue con perseverancia.

Ni que decir tiene que de apoyos herbáceos, nada de nada. Con ello uno se saldría de la senda del “buscador” para convertirse en perezoso atajador, aventurero de lo sensacional, drogadicto de meras emociones fuertes. Y en ese campo no merece la pena entrar. 

Lo de “Manual de la Iluminación para holgazanes” me parece una tomadura de pelo, un libro hecho para sacar unos dinerillos, si el avispado autor encuentra quién se lo edite. 

Y creo que nada más se me queda en el tintero. Y si ha quedado, dígaseme.  

Un cordial saludo.

Fernando

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